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[Ediciones Especiales El Mercurio] Los desafíos que impone a Chile la modernización del Canal de Panamá

Varias son las tareas que debe asumir el sistema marítimo-portuario chileno frente a la megaobra que se inauguró el mes pasado. Por ejemplo, los principales puertos del país solo pueden recibir, a la vez, un barco de gran tamaño.  

A fines de junio se inauguró la nueva ampliación del Canal de Panamá. Chile, después de Estados Unidos y China, es su tercer usuario en cuanto a buques que circulan por él teniendo como origen o destino nuestro país. Por ello, es válido preguntarse qué impacto tendrán estas obras en el sistema portuario nacional.

Ricardo Tejada Curti, gerente general de la Asociación Nacional de Armadores A.G. (ANA), señala que la modernización de este canal es importante para Chile, ya que en la medida que la crisis internacional, que actualmente se está viviendo, se vaya superando, comenzarán a ser más frecuentes los buques más grandes, algunos de los cuales ya han llegado a Chile.

“Con estas obras se estima que disminuirán las frecuencias de las líneas, cambiando por buques más grandes en tamaño y capacidad de transporte de carga. Los buques que actualmente circulan pueden transportar hasta 4.500 contenedores de 20 pies (TEUs) y los nuevos podrán transportar hasta 12.000 TEUs”.

Comenta que, al llegar buques más grandes, los puertos deben estar preparados para atenderlos de manera segura y eficiente. “Hasta el momento se recibe este tipo de buques de a uno a la vez, pero a contar de ahora podremos recibir más de uno, y ello implica que se tiene que tener la capacidad física de frente de atraque, grúas del tamaño adecuado, pero también áreas de respaldo”.

Y agrega: “Es decir, todo un sistema logístico que pueda amortiguar la importación o exportación de gran cantidad de contenedores a la vez. Si bien no todos los contenedores que puede transportar uno de estos buques va a terminar en un solo puerto, se requiere poder aumentar la capacidad de transferencia”.

Nuevo escenario

Tejada sostiene que si bien los principales puertos del país han o están ejecutando obras tendientes a aumentar la capacidad de sus frentes de atraque, puede parecer suficiente dada la crisis económica y la baja en las importaciones y exportaciones que estamos teniendo, pero cuando el país y los grandes consumidores de nuestras materias primas se recuperen, deberíamos ver aumentar la cantidad de buques con un crecimiento importante en los volúmenes, lo que a simple vista permitiría la operación en buenas condiciones por poco tiempo con la infraestructura existente.

“Aquí se han preparado los puertos con la inversión que los privados están haciendo. Sin embargo, el país como Estado no ha hecho mucho, no sacamos nada con tener puertos más grandes si no tenemos carreteras más amplias”.

Al respecto, manifiesta preocupación porque la construcción del Terminal Dos en Valparaíso se esté viendo como una obra más, “a la cual se le están poniendo todas las trabas posibles para que no se ejecute; esta obra es una de carácter estratégico”.

“Estoy de acuerdo en que tiene que “conversar” con la ciudad patrimonial y respetarla como tal, pero el no hacerlo por un lado mataría a Valparaíso y por otro nos dejaría en el breve plazo sin posibilidad de recibir la cantidad de buques de mayor tamaño, es decir, fuera del liderazgo portuario en la costa este de Sudamérica; recordemos que Valparaíso creció por el puerto y no al revés”.

Y agrega: “En cuanto al Puerto a Gran Escala, si se toma la decisión de construirlo hoy, recién lo podremos ver en funcionamiento en unos ocho o 10 años más, entonces cuándo tomar la decisión. Para mí lo antes posible. Espero que nuestra economía se recupere de aquí a unos años más y de ser así se necesitará más infraestructura, de lo contrario pasaremos de un puerto principal a uno de menor escala a nivel país”.

Las obras

En términos generales, la ampliación del Canal de Panamá consistió en la construcción de dos complejos de esclusas nuevos de tres niveles cada uno, uno en el lado Atlántico (Agua Clara) y otro en el Pacífico (Cocoli), cada uno de ellos con tres cámaras y con tinas adicionales para reciclaje de agua; la excavación de nuevos canales de acceso a las nuevas esclusas y ensanche de los canales de navegación existentes, y la profundización de los canales de navegación y elevación del nivel de agua de operación del lago Gatún.

Tejada explica que cada cámara de las nuevas esclusas tendrá tres tinas de reutilización de agua que volverá a utilizar el 60% del agua en cada tránsito. “Hay un total de nueve tinas para cada uno de los dos complejos de esclusas y un total de 18 tinas en todo el proyecto. Las nuevas esclusas permitirán que a contar de ahora puedan circular buques Neopanamax (también llamados Pospanamax), anteriormente solo podían hacerlo los Panamax”.

Las obras tuvieron un costo de aproximadamente US$ 5.500 millones y trabajaron durante nueve años más de 40.000 personas de a lo menos 20 nacionalidades.

Situación de la industria

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Ricardo Tejada indica que por ahora al gremio no le afecta en mayor medida la ampliación del Canal de Panamá, sin descartar que en un futuro y a mediano plazo tengan que adquirir naves más grandes. “La flota que operan los armadores chilenos es muy moderna y segura”.

Comenta que para el cabotaje que actualmente se desarrolla en el país por los armadores chilenos, las naves existentes satisfacen por completo la demanda. “Estamos dispuestos a hacer los cambios que sean necesarios en caso de tener que asumir nuevos desafíos, como podría ser el aumento en la demanda, no solo para carga de contenedores sino que también para graneles líquidos y sólidos que constituyen el 50% aproximadamente de nuestro cabotaje”.

 

Fuente: Ediciones Especiales El Mercurio

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